Está claro que todo el mundo añora el día en que, al pagar la última cuota de la hipoteca, nuestra vivienda pasa a ser de nuestra propiedad. No obstante, lo que mucha gente desconoce es que, después de este último pago, todavía hay que realizar una última gestión, la cancelación de la inscripción del préstamo hipotecario.
Los bancos y entidades financieras, a la hora de conceder un préstamo hipotecario, exigen que el contrato hipotecario se valide mediante escritura pública y que se inscriba en el Registro de la Propiedad. El caso es que aunque hayamos devuelto todo el dinero prestado más los correspondientes intereses, la hipoteca continuará inscrita en el registro a menos que nosotros la cancelemos, en pocas palabras, a menos que decidamos eliminar del registro el rastro de nuestra deuda.







