
Cuando la crisis y la inestabilidad alejan a los inversores de la bolsa, la especulación encuentra su mejor terreno en la compra-venta de inmuebles. Los capitales se dirigen hacia la edificación y el suelo, dado que los precios del suelo suelen tener una marcha bastante independiente del resto de la economía. Al incidir los capitales sobre la vivienda, se incrementa su demanda y, por lo tanto, el precio de la misma, así aquellos que han comprado provocando el aumento del precio se encuentran con que sus propiedades inmobiliarias valen más que cuando las compraron. Han obtenido beneficio sin mediar producción. Si un comprador, un individuo o una empresa, tiene los suficientes recursos, puede provocar una subida artificial de los precios de forma consciente e intencionada al invertir gran cantidad de dinero en un espacio de tiempo reducido. De cualquier forma, aunque muchos inversores y especuladores no tengan este poder, se aprovechan, de forma consciente, del efecto de la subida de los precios de la vivienda, el suelo y los terrenos para obtener un interesante margen de beneficios.